
Este ejercicio de escritura creativa puede parecer, en un principio, que parte de una idea argumental que, hoy día, podríamos considerar un tópico. Hablamos de aquellos relatos en los que se nos cuenta una historia, ya sea realista, fantástica, misteriosa, de terror…, y finalmente, en el desenlace, descubrimos que nada de eso ha ocurrido, que solo se trataba de un sueño del protagonista.
Este argumento, tal y como lo he descrito, debe ser descartado como material para un cuento ya que, como he dicho, se trata de un lugar común y por tanto no es válido para la escritura creativa.
Pero aquí vamos a utilizarlo con alguna variación. El protagonista de nuestra historia no será el que sueña, sino el personaje soñado. Este tendrá su propia personalidad y sabrá que solo existe dentro del sueño de otro personaje, del cual depende.
La capacidad de elección y decisión de ese personaje en el sueño puedes decidirlo tú, según te interese.
Como inspiración te recomiendo la lectura del cuento “Las ruinas circulares” de Jorge Luis Borges. Este relato fue incluido inicialmente en la revista literaria Sur y más tarde formó parte del libro Ficciones. Un libro abierto a múltiples interpretaciones, incluyendo la de una metáfora de la creación literaria en la que el soñador es el escritor y el personaje soñado, su obra.
Como Borges, en tu relato puedes también buscar una doble interpretación a lo que sucede en el sueño.
Puedes leer aquí un fragmento del relato, concretamente el final del mismo:
El término de sus cavilaciones fue brusco, pero lo prometieron algunos signos. Primero (al cabo de una larga sequía) una remota nube en un cerro, liviana como un pájaro; luego, hacia el Sur, el cielo que tenía el color rosado de la encía de los leopardos; luego las humaredas que herrumbraron el metal de las noches; después la fuga pánica de las bestias. Porque se repitió lo acontecido hace muchos siglos. Las ruinas del santuario del Dios del Fuego fueron destruidas por el fuego. En un alba sin pájaros el mago vio cernirse contra los muros el incendio concéntrico. Por un instante, pensó refugiarse en las aguas, pero luego comprendió que la muerte venía a coronar su vejez y a absolverlo de sus trabajos. Caminó contra los jirones de fuego. Estos no mordieron su carne, estos lo acariciaron y lo inundaron sin calor y sin combustión. Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo.
¿Te animas a probar este ejercicio de escritura? Si lo deseas, puedes enviárnoslo y lo compartiremos en el blog.
Borges es uno de los autores de cuento que recomendamos en nuestro taller de relatos. Si te interesa conocer un poco más la obra de este autor, te recomendamos los Cuentos completos de Borges.
Hola hola, me encantó su página. Estoy elaborando un taller para un grupo de personas y los recursos que proponen son muy valiosos. Un saludo desde Colombia 🙂
Pasaran muchas lunas para que alguien pueda escribir como él y no copiarlo.
La página está formidable. Preparo un taller de crónica para febrero próximo y, como el énfasis estará en el aspecto literario, vine a dar aquí y llevo tres horas disfrutando mucho con ustedes. Saludos desde la Ciudad de México.