
La descripción literaria es un recurso de composición muy interesante que proporciona visibilidad (hace visible ante los ojos del lector) a un escenario o a un personaje en un texto narrativo, ya se trata de un cuento o de una novela. Cuando la descripción se refiere a un personaje, se le denomina retrato, del que hemos hablado en otra entrada de nuestro blog.
Es especialmente importante en los géneros alejados del realismo, como la fantasía o la ciencia ficción, aunque, por supuesto, no es algo exclusivo de ellos.
Vamos a conocer un poco mejor qué es la descripción literaria y qué tipos de descripción podemos utilizar.
Qué es una descripción: definición de descripción literaria
Como definición, podemos decir que describir consiste en detallar las características físicas y/o psicológicas de un personaje, un objeto o un lugar, proporcionando una reproducción, más o menos fiel, de los elementos que lo componen. Esto permite al lector trasladarse al mundo ficcional que hemos creado de una manera más concreta. No está allí presente, pero puede verlo. No es real, pero lo parece.
La descripción literaria, además, tiene una intención estética o narrativa. En contraposición con la descripción técnica, más que una descripción extensa y precisa, nos interesa una descripción efectiva, emocional o poetica. Y habitualmente la descripción tiene una intención, como veremos en este artículo.
Efectos narrativos de la descripción literaria
Una de las características de la descripción es que en ella el tiempo de la acción es menor que el tiempo de la narración. ¡Uy! Begoña, ¿qué quiere decir esto? Digamos que mientras se describe, mientras estamos leyendo una descripción, el tiempo de la historia se detiene o, al menos, se ralentiza.
En teoría literaria se define el tiempo de la acción como el tiempo que, en la realidad, tardarían en suceder los hechos que se describen en el cuento o la novela. Por ejemplo, si cuento que subo al ascensor de mi casa y llego al portal el tiempo de la acción serán unos segundos. Si narro que he tomado un vuelo de Madrid a Ciudad de México sin escalas el tiempo de la acción serían unas doce horas. Eso es el tiempo de la acción.
El tiempo de la narración, por el contrario, es el tiempo que se tarda el leer ese acontecimiento. Es decir su extensión en el texto, los párrafos o páginas que ocupa. Un mismo acontecimiento, que tiene un determinado tiempo de la acción, podría narrarse con mucho detalle (utilizando la descripción) o de forma resumida (empleando el resumen). En la descripción, el narrador se detiene para mostrar al lector las características de ese paisaje, de ese personaje o de una acción. Por eso la trama parece que no avanza, que nada sucede.
Para los lectores, el efecto de una descripción narrativa es como si pausáramos un vídeo o una película. Por eso a la descripción literaria también se la denomina pausa descriptiva. En ese momento lo importante no es lo que sucede, sino dónde, el lugar donde ocurren los hechos, si la descripción es la de un escenario. Si se trata de la descripción de un personaje, no nos centramos en ese momento en lo que sucede a su alrededor, sino es cómo es ese personaje, qué hace o, más bien, cómo lo hace exactamente.

Para los lectores, el efecto de una descripción narrativa es como si estuviéramos viendo una película y pulsáramos el botón de stop: el tiempo se detiene.
Una descripción literaria no solo puede referirse a un paisaje o a un personaje, también podemos describir con más detalle las acciones que realizan nuestros protagonistas.
Debemos emplear este recurso con precaución. Ya sabemos que ralentizar en exceso las acciones puede hacer más pesada la lectura, por eso debemos estudiar bien la utilización de descripciones y emplearlas moderadamente. Conviene que la acción escogida para desarrollar la descripción tenga cierta importancia en la historia. A veces la descripción puede tener un significado simbólico o actuar como metáfora de situación de las emociones que siente el personaje. De esta manera, matamos dos pájaros de un tiro. Describirmos, visualizamos un escenario y a la vez informamos de cómo se siente el prota.
Lógicamente, cada género literario tiene sus peculiaridades. No es lo mismo un thriller que una novela de viajes. Y también depende de cada escena. No es lo mismo una de acción que una contemplativa o un momento de reflexión de nuestro personaje.
Vale, Begoña. Y todo este rollo que nos has contado para qué, si yo he venido aquí a enterarme de los tipos de descripción que puedo utilizar. Porque es importante entender qué sucede en la narración cuando abusamos de este recurso. Si la historia no avanza, los lectores podrían aburrirse y desconectar. Y eso no es lo que queremos, ¿verdad? Como en todo, hay excepciones, si tienes un estilo poético o escribes prosa poética seguramente te interese usar más a menudo este recurso. Pero no olvides que describir no necesariamente implica extenderse mucho.
Tipos de descripción literaria y ejemplos
Podemos establecer dos formas de clasificar la descripción: en función del tiempo (descripción estática y descripción dinámica), y en función de su objetividad (descripción objetiva y descripción subjetiva). Vamos con ello.
Descripción estática y dinámica, clasificación en función del tiempo narrativo:
1-Descripción estática
En la descripción estática el tiempo de la acción se detiene en su totalidad. La descripción estática presenta lugares, personas y objetos en estado de quietud. Por eso en ella predominan los verbos de reposo y de observación: ser, estar, parecer, ver, situarse, observar, quedarse, encontrarse, tener, destacar… (Esto lo pongo porque suelen preguntarlo en el exámen de literatura. Es como estar viendo una fotografía.
Podéis ver un ejemplo de descripción estática en este fragmento del comienzo de la novela Memorias de África de Isak Dinesen. Seguro que has visto la peli.

Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong. El ecuador atravesaba aquellas tierras altas a un centenar de millas al norte, y la granja se asentaba a una altura de unos seis mil pies. Durante el día te sentías a una gran altitud, cerca del sol, las primeras horas de la mañana y las tardes eran límpidas y sosegadas, y las noches frías.
La situación geográfica y la altitud se combinaban para formar un paisaje único en el mundo. No era ni excesivo ni opulento; era el África destilada a seis mil pies de altura, como la intensa y refinada esencia de un continente.
Los colores eran secos y quemados, como los colores en cerámica. Los árboles tenían un follaje luminoso y delicado, de estructura diferente a la de los árboles en Europa; no crecían en arco ni en cúpula, sino en capas horizontales, y su forma daba a los altos árboles solitarios un parecido con las palmeras, o un aire romántico y heroico, como barcos aparejados con las velas cargadas, y los linderos del bosque tenían una extraña apariencia, como si el bosque entero vibrase ligeramente.
Las desnudas y retorcidas acacias crecían aquí y allá entre la hierba de las grandes praderas, y la hierba tenía un aroma como de tomillo y arrayán de los pantanos; en algunos lugares el olor era tan fuerte que escocía las narices.
Todas las flores que encontrabas en las praderas o entre las trepadoras y lianas de los bosques nativos eran diminutas, como flores de las dunas; tan solo en el mismísimo principio de las grandes lluvias crecía un cierto número de grandes y pesados lirios muy olorosos. Las panorámicas eran inmensamente vacías. Todo lo que se veía estaba hecho para la grandeza y la libertad, y poseía una inigualable nobleza.
2-Descripción dinámica
La descripción dinámica, a diferencia de la estática, incorpora un elemento dinámico o de movimiento. Este elemento puede introducirse de diferentes formas: mediante la descripción de personas en movimiento, mediante la descripción de un lugar en proceso de cambio, o cuando el movimiento está en el punto de vista del narrador. Vamos a ver estos tipos a continuación con ejemplos:
2.1-Se describe a personas u objetos en movimiento dentro de un espacio.
La descripción puede centrarse en las acciones que realizan los personajes y, al mismo tiempo, se describe el escenario donde suceden.
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.
Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos.
Primero llevaron el imán. Un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquíades, hizo una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia.
Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades.
2.2-Presenta situaciones, personas o lugares en proceso de cambio.
Por ejemplo, cuando se describe el paso del tiempo de un lugar. Lo entenderás mejor leyendo este fragmento de “Viaje a la semilla”, relato de Alejo Carpentier.
Ya habían descendido las tejas, cubriendo los canteros muertos con su mosaico de barro cocido. Arriba, los picos desprendían piedras de mampostería, haciéndolas rodar por canales de madera, con gran revuelo de cales y de yesos. Y por las almenas sucesivas que iban desdentando las murallas aparecían —despojados de su secreto— cielos rasos ovales o cuadrados, cornisas, guirnaldas, dentículos, astrágalos, y papeles encolados que colgaban de los testeros como viejas pieles de serpiente en muda.
Presenciando la demolición, una Ceres con la nariz rota y el peplo desvaído, veteado de negro el tocado de mieses, se erguía en el traspatio, sobre su fuente de mascarones borrosos. Visitados por el sol en horas de sombra, los peces grises del estanque bostezaban en agua musgosa y tibia, mirando con el ojo redondo aquellos obreros, negros sobre claro de cielo, que iban rebajando la altura secular de la casa.
El viejo se había sentado, con el cayado apuntalándole la barba, al pie de la estatua. Miraba el subir y bajar de cubos en que viajaban restos apreciables. Oíanse, en sordina, los rumores de la calle mientras, arriba, las poleas concertaban, sobre ritmos de hierro con piedra, sus gorjeos de aves desagradables y pechugonas.
En este caso se está describiendo la demolición de un edificio. Otro ejemplo de este tipo de descripción podría ser, por ejemplo, que un personaje se sentara en un banco de una plaza durante unas horas y la fuera describiendo: cómo va cambiando la luz, cómo van apareciendo, primero, ancianos caminando y luego niños jugando, cómo los comercios se cierran y van apareciendo jóvenes mientras se oye la música de los bares, etc. No cambian los edificios, pero sí la gente que visita la plaza y el ambiente, por eso la descripción es dinámica.
2.3-El efecto que dinamiza la descripción está en el punto de vista del narrador.
Por ejemplo, se narran diferentes apreciaciones de un lugar o de un personaje a lo largo de un determinado periodo de tiempo. Esto sucede con frecuencia cuando un personaje describe un lugar que ha visitado anteriormente.
O se describe un lugar mientras el punto de vista se va desplazando en ese espacio. Puede tratarse de un narrador en tercera persona o en primera persona, un personaje en movimiento. Este es el caso, por ejemplo, del comienzo de la novela Un artista del mundo flotante de Kazuo Ishiguro:
Si un día de sol toman ustedes el sendero que sube del puentecillo de madera, aún llamado por estos alrededores «el Puente de las Vacilaciones», no tendrán que andar mucho hasta ver, entre las copas de dos árboles ginkgo, el tejado de mi casa. Aunque no ocupara una posición tan dominante en la colina, la casa sobresaldría igualmente entre todas las demás. Así, al subir por el sendero, lo normal es preguntarse quién es el acaudalado propietario de tal mansión.
Y sin embargo no soy, ni jamás lo he sido, un hombre acaudalado. El aire imponente de la casa se explica diciendo que fue construida por el anterior propietario, el gran Akira Sugimura. Naturalmente, es posible que no conozcan ustedes esta ciudad y, en tal caso, el nombre de Akira Sugimura no les sonará de nada. Pero si preguntan ustedes a cualquiera que viviese aquí antes de la guerra, sabrán que durante más o menos treinta años Sugimura fue uno de los hombres más respetados e influyentes de la ciudad.
Así pues, cuando lleguen a lo alto de la colina y se detengan a mirar los hermosos cedros que flanquean la entrada, el amplio espacio que albergan los muros del jardín y el tejado, de una gran elegancia, con su cumbrera bellamente esculpida dominando el paisaje, quizá se pregunten ustedes cómo, siendo un hombre de modestos recursos, conseguí adquirir una propiedad semejante.

Descripción objetiva y subjetiva, clasificación en función de la objetividad:
a-Descripción objetiva
En la descripción objetiva se describe de forma detallada y precisa todo lo que puede ser percibido por los sentidos. Al ser más objetiva, es más habitual en narradores en tercera persona, especialmente en el narrador cámara, y lógicamente es objetiva la descripción técnica y la científica. También podemos encontrarla en textos literarios, aunque sea de forma breve. Puedes ver una breve descripción objetiva en este fragmento de Verano de Coetzee:
1 de septiembre de 1972
La casa en la que vive con su padre data de la década de 1920. Las paredes, construidas con ladrillos en parte cocidos pero en general de adobe, están ahora tan deterioradas por la humedad que se filtra desde la tierra que han empezado a desmoronarse.
La descripción objetiva es una descripción neutral, más exacta y acerca a la realidad, por lo que emplea un lenguaje denotativo.
b-Descripción subjetiva
En la descripción subjetiva el narrador incorpora su propio punto de vista acerca de lo que está observando. Es decir, el narrador no es imparcial ante lo que ve. Ya sea en tercera o en primera persona, el narrador deja traspasar sus sentimientos y sus impresiones acerca de lo que está observando. Se utiliza el lenguaje connotativo.
Lo has podido comprobar en la descripción del paisaje africano de Isak Dinesen: “…y los linderos del bosque tenían una extraña apariencia, como si el bosque entero vibrase ligeramente”.
Una descripción puede tener partes más bien objetivas y otras más bien subjetivas, de hecho es lo más habitual, como puedes ver también en este fragmento de Verano:
El cuarto de baño era primitivo, la taza del lavabo no estaba limpia. Un olor desagradable a sudor masculino y toallas húmedas flotaba en el aire. No tenía idea de adonde había ido John ni de cuándo volvería. Me hice café y exploré un poco. De una habitación a otra, los techos eran tan bajos que temía sofocarme. No era más que una casa de campo, eso lo comprendía, pero ¿por qué la habían construido para enanos?
Me asomé a la habitación de Coetzee padre. Había dejado la luz encendida, la luz mortecina de una sola bombilla sin pantalla en el centro del techo. Sobre una mesa, al lado de la cama, un periódico doblado y abierto por la página del crucigrama. De la pared pendía un cuadro, de aficionado, que representaba una granja holandesa de El Cabo enjalbegada, y una fotografía enmarcada de varias mujeres de aspecto severo. La ventana, que era pequeña y estaba protegida por una celosía de acero, daba a un porche donde no había más que dos sillas extensibles de lona y una hilera de macetas con agostados helechos.
Funciones de la descripción literaria: para qué sirve una descripción
Ahora que conocemos todos los tipos de descripción literaria y también las características de la descripción en general, y que podemos incorporarlas en nuestra historia, cabe preguntarse: Y para qué sirve describir. Enumeraré a continuación algunas de sus funciones:
1-Para crear atmósfera literaria
Describir refuerza, como ya hemos comentado, la visibilidad de nuestras historias, visibilidad que necesitamos para crear atmósfera, algo imprescindible sobre todo en determinados géneros, por ejemplo, en el género de terror. Qué es la atmósfera literaria y sus características lo hemos tratado anteriormente en el blog. Así como las diferencias entre descripción, ambientación y atmósfera literarias. No voy a entrar en ello otra vez aquí.
2-Para dar visibilidad a escenarios, especialmente en los espacios y lugares fantásticos o de ciencia-ficción
Si los escenarios donde trascurre nuestra historia, no se parecen a los que los lectores están acostumbrados a ver, la descripción literaria se hace entonces más necesaria. Necesitamos que el lector pueda visualizar el mundo ficcional que hemos creado. Por eso es fundamental en el género fantástico y en el de ciencia-ficción. Lo mismo se aplicar si hemos creado un personaje o una raza fantástica que no existe en el mundo que conocemos. Nos interesa que el lector se lo imagine.
3-Para ralentizar el ritmo de una escena o capítulo
Por todo lo que ya hemos comentado, la descripción puede utilizarse para crear una pausa en la lectura. Puede ser interesante también después de una escena de acción, para lograr un clima de reflexión adecuado a lo que se está contando, etc.
4-Para caracterizar a un personaje
Tanto la descripción física, como psicológica de un personaje nos ayuda a caracterizarlo además de proporcionarle visibilidad. Ya hemos tratado en distintas entradas del blog, cómo caracterizar personajes y caracterización de personajes, así que no voy a extenderme demasiado en este punto. Solo recordaros que a un personaje podemos caracterizarlo por su apariencia y singularidad, por la forma de hablar, y por su carácter y su personalidad.
5-Como metáfora de situación
Es decir, para reflejar los sentimientos y emociones de los personajes. Para lograrlo deberemos utilizar, por tanto, la descripción subjetiva, desde el punto de vista del personaje.
Y hasta aquí los tipos de descripción. ¿Te ha gustado? ¿Te quedaron dudas? ¿Quieres saber más? Deja tu consulta en el apartado de comentarios.

Muy buena la propuesta. Gracias.
Excelente!! Muchas gracias. Fue un gran aporte para mí.
Hola, buenas noches. Le tengo una observación breve acerca de lo que publicó. Cuando usted comienza a exponer el concepto sobre la “Descripción Subjetiva”, se equivoca y escribe “En la descripción OBJETIVA el narrador incorpora su propio punto de vista (…)”. Es una mera y simple observación para que nadie se confunda al leerlo 🙂
El tratamiento del tema es muy claro y simple para quienes no conocemos nada del tema, le felicito. Muchas gracias.
Sí, había una errata. Gracias por avisar. Ya está corregida.
Muchas gracias por la explicación y los textos citados. Un placer leerlos. Solemos disfrutar de las buenas novelas sin llegar a percatarnos de todo el trabajo que hay detrás.