
Los personajes de las novelas del siglo XIX eran personajes planos. El escritor solo nos ofrecía de ellos una visión unilateral. Los personajes podían estar sólidamente construidos, pero permanecían inalterables a lo largo de toda la trama. Es a partir del siglo XX, cuando la psicología de los personajes novelescos va tomando fuerza. Ya no es suficiente con crear personajes estables y rígidos, aunque tengan una fuerte personalidad. Los protagonistas cambian, evolucionan a lo largo de las páginas hasta sufrir una transformación. El estudio de la psicología de los personajes es de vital importancia. ¿Qué es lo que produce este cambio en el tratamiento de los personajes de la novela?
Andrés Amorós en su libro Introducción a la novela contemporánea señala los principales factores que llevaron a la profundización en la psicología de los personajes novelescos, entre los que podemos destacar el estudio y desarrollo del psicoanálisis, la mayor actividad social de la mujer y la aparición de mujeres escritoras profesionales, o el análisis de los convencionalismos sociales.
- Los estudios sobre el psicoanálisis.
Uno de los rasgos que caracterizan a nuestra novela es la profundización de la psicología tradicional. Narrador tan clásico como Francois Mauriac reconoce que las nuevas generaciones han comprendido que “las pinturas de caracteres según los modelos de la novela no tienen nada que ver con la vida”. Aunque hoy nos suene a algo ya pasado, pensemos en la revolución que supuso Freud, el descubrimiento y, lo que es más importante, la vulgarización del psicoanálisis en el ámbito narrativo.
El psicoanálisis ha proporcionado al narrador un nuevo instrumento de trabajo de considerable importancia, a la hora de construir sus personajes. A la vez, ha determinado el nacimiento de un tipo de crítica literaria que descubre nuevas dimensiones en los personajes novelescos mediante el empleo del método psicoanalítico. Los resultados son interesantes cuando se aplican a las novelas que poseen amplias zonas de oscuridad (Dostoievski, Kafka; en nuestra literatura, Valera) y muy espectaculares en el caso de personajes clásicos: Ulises, Hamlet, Macbeth… En nuestra opinión, sin embargo, los estudios de este tipo suelen ser bastante elementales, atienden mucho a la normalidad patológica y demasiado poco a los valores estrictamente literarios. Un paso más adelante ha sido dado por el psicoanálisis existencia, tanto en novelas (Sartre) como en la crítica (J.P. Richard).
- La apertura de las mujeres a la vida social y profesional
La profundización de la psicología novelesca sigue también otros caminos muy diversos: la elevación (en posibilidades concretas, no solo en teórica dignidad) de la mujer abrió nuevas vías a la novela. Virgina Woolf señaló las dificultades insuperables con que hubiera tropezado un Shakespeare femenino en la Inglaterra del siglo XVII, y mucho después…
En nuestro siglo (Andrés Amorós, se refiere al siglo XX) una gran cantidad de mujeres han sido novelistas profesionales. Recordemos, por ejemplo, la importancia del grupo inglés formado por la misma Virginia Woolf, con Katherine Mansfield, Margaret Kennedy, Victoria Sackeville-West, Rosamond Lehman… Y es precisamente aportación suya a la literatura la finísima sensibilidad para los matices y los detalles mínimos pero entrañables; la percepción de mundos interiores (ilusión, desengaño…) detrás de los hechos cotidianos más triviales. La mujer puede ya ser novelista y eso constituye un indudable avance, aunque algunos ejemplos de la literatura española de la posguerra nos hagan a veces añorar tiempos menos feministas.
(Nota de la Escuela de escritura: Esto, sinceramente, nos parece una opinión machista. Una cosa es que la obra de una determinada escritora pueda ser o no mala, incluso mediocre, si se da el caso, y otra muy distinta añorar los tiempos del machismo y la opresión a las mujeres. Queremos pensar que no es exactamente eso a lo que se refiere el autor, pero, cabe preguntarse por qué si tan bien se expresa para otras cuestiones no lo hace en este caso. Mencionar que la edición del libro del que se ha extraído la cita es del año 1974).
Y el novelista, en todo caso, puede conocer mejor a la mujer.
De un modo menos preciso, la mayor actividad social de la mujer inyecta en nuestro mundo cierto tipo de valores que le son propios. No cabe duda de que nuestro mundo está más empapado que el anterior de valores típicamente femeninos, y ello repercute en la novela. Pensemos, por ejemplo, en lo que debió suponer para la obra de Marcel Proust el frecuentar íntimamente ciertos círculos femeninos.
Muchas veces hemos imaginado el cambio que hubiera podido experimentar la literatura española del Siglo de Oro de haber sido la actividad social de la mujer más espontánea y natural, menos sujetas a las rigurosas leyes del honor. Quizá la visión del amor en nuestros clásicos hubiera seguido entonces caminos de mayor complejidad psicológica.
- El desprecio de lo racional
El desprecio de los racional abre también vías para que la novela del siglo XX explore mundo interiores: lo inconsciente, el ensueño, el recuerdo (Proust), la impresión fugaz (Henry James, Virginia Woolf), al atmósfera de pesadilla (Kafka, Beckett), la melancolía (Onetti), la realización del amor por lo que parece más contrario (Musil), la nostalgia de otro mundo (Giradoux)…

- La ruptura y la crítica a los convencionalismos
Nuestro siglo marca, sobre todo entre los anglosajones, la desaparición de muchas represiones convencionales, hijas del puritanismo. Y esto produce, evidentemente, una ampliación y profundización del campo psicológico tratado por el novelista.
La psicología novelesca se beneficia de otra tendencia: el análisis intelectual de las actitudes sociales convencionales para desenmascararlas y destruirlas. Huxley, por ejemplo, exhibe en Contrapunto un extraordinario conocimiento de los motivos recónditos (y, en general, despreciables) que mueven muchas veces a los seres humanos. Es típica de la literatura contemporánea la obsesión por la autenticidad. Sobre todo en Francia: Giraudoux, Anouilh, Sartre continúan la tradición de los moralistas clásicos franceses (Montaigne, Pascal), desenmascarando los modos usuales de conducta que encubren una falsedad, deshaciendo la “comédie” social.
Es una actitud que recuerda claramente a la de Quevedo, nuestro gran moralista desengañado. Y parece posible que, como Quevedo, los autores actuales desemboquen en el cinismo al comprobar el abismo que existe entre el ideal y la realidad socialmente lamentable.
- Profundización en los personajes
En cuanto a los personajes, un importante novelista y crítico de la novela contemporánea. E.M. Forster, hizo la distinción, hoy clásica, entre “flat characters” (personajes planos) y “round characters” (personajes redondos).
Los primeros son los construidos alrededor de una idea o cualidad únicas. Pueden ser expresados en una sola frase. No conviene desdeñarlos demasiado, porque son muy útiles para el autor como elementos constructivos de la novela: actúan con fuerza y el lector los recuerda fácilmente. Su sencillez, por supuesto, no excluye la profundidad humana. Un ejemplo típico es el Père Goriot, de Balzac: su profundidad es evidente, impresionante; pero está construido en torno a una pasión única: el amor por sus hijas.
Los personajes “round”, en cambio, tienen varias facetas, no se pueden resumir en una frase, nos sorprenden al actuar. No cabe duda de que estos últimos son los típicos de la novela del siglo XX.
Si quieres aprender a caracterizar a los personajes desde el punto de vista psicológico te recomendamos seguir leyendo nuestro blog la categoría de teoría literaria y consejos para escritores.
Entré a tu web porque estoy interesado en profundizar sobre el tratamiento psicológico de los personajes. Soy miembro de un taller literario de la Casa de la Cultura de la ciudad de Bayamo, Granma, Cuba.
Si tienes otras recomendaciones o algún libro que deba consultar se los voy a agradecer. por ahora bajé lo que ustedes tratan referente al tema en este sitio y ya me lo leeré con detenimiento. Gracias
No hay demasiado publicado sobre la psicología del personaje literario. Quizá encuentres más información si buscas información sobre el personaje cinematográfico y luego tratas de adaptarlo a la novela.
Echa un vistazo a esta tesis doctoral: La construcción del personaje en el relato cinematográfico: héroes y villanos, de Francisco José Gil Ruiz. Publicada por la Universidad Complutense de Madrid.
Un excelente articulo con muy buena informacion